lunes, 20 de junio de 2011

Dudas estadísticas...


El "Loco" Suárez también se burló de las siempre serias estadísticas... (hacer clic en la foto).

martes, 14 de junio de 2011

El Cristo que quiso quedarse en Laza


El Señor de la Exaltación es laceño y a toda prueba. Tuvo la posibilidad de ser trasladado a Irupana, pero mostró que está más enraizado que el árbol de sululu que se encuentra al ingreso de esa población yungueña. Leonardo Guzmán, director de la revista Acción y Progreso, ofrece el siguiente relato de un impasse ocurrido en 1885, entre vecinos de Laza e Irupana, ocasionado por una disputa por quedarse con el Señor de Laza:

Visitantes chulumaneños al cantón Laza, de regreso por Irupana, les refirieron, a los vecinos y juventud de ese entonces, haber encontrado el lugar en completo abandono, sugiriéndoles la idea de trasladarlo al Señor para rendirle el culto y cuidado que se merecía, ya que el pueblecito aquel estaba completamente decaído. Entusiasmada la juventud, los vecinos respetables y hasta mujeres y niños de Irupana, fijaron una fecha para poner manos a la obra, encabezados por Don Fermin Merizalde, corroborados por quienes habían lanzado la iniciativa de la aventura, que eran las autoridades de Chulumani.

En un amanecer del día 8 de mayo, se encaminaron por grupos para consumar este ideal acariciado hacía largo tiempo. Llegando escalonados a Laza, se distribuyeron convenientemente y procedieron a descender al Crucificado para su traslado, enviando por anticipado la corona de espinas, potencias y cabellera, que fueron recibidos con manifestaciones de jubilo por la población irupaneña, reunida en la bajada de San José.

Cuando se aproximaban al río Guayruro, la comunidad de este nombre se dio cuenta de que robaban al Señor, acudiendo como por electricidad el patrón de la finca Uquina, Don Arístides Saavedra, con toda su peonada a disputar a brazo partido el que no se llevara a feliz termino tan audaz empresa.

Los ejecutores de este acto, se dieron cuenta del peligro que corrían porque se venían sobre ellos avalancha numerosa de hombres y mujeres del campo, con sus implementos de agricultura amenazándoles de darles muerte. Ante esta resolución, depositaron el Crucifijo en un platanal al lado del camino, trabándose la lucha a palo, piedra y golpes de puños, es decir, una lucha a muerte que duró más o menos dos horas.

Mientras tanto, seguía descendiendo más gente a reforzar la defensa, momento en el que descubrieron el lugar en el que fue abandonado el Señor, el que fue levantado por cuatro mujeres en hombros, las que comenzaron a ascenderlo a su templo, con la facilidad, ligereza y entusiasmo que asombró a los espectadores de la banda contraria.

Comentando, días después, don Marceliano Belmonte afirmaba, ante numerosos vecinos, que cuando los de Irupana comenzaron el descenso de la Cruz con el Señor, se había hecho tan pesado que era difícil avanzar, lo que ha permitido que se aperciban los comunarios, quienes con sus gritos despertaron a los demás. Él estaba admirado de que solamente mujeres lo hayan ascendido con tanta facilidad, lo que quiere decir que el Señor de la Exaltación no ha querido moverse de su pueblo elegido para su residencia.

Fotografía tomada del grupo de facebook: "Pueblo de LAZA, Sud Yungas, La Paz, Bolivia"


miércoles, 8 de junio de 2011

Un poco de todo


Recostado en el Belén, me preguntaba a mí mismo: ¿Quién soy? Ahí, en la cabecera de Churiaca -esa inmensa estera verde, escenario de la entrega de virginidades y desilusiones- quería, necesitaba, me urgía darme una respuesta. Sin pensarlo, me paré y caminé hacia el cementerio, tal vez esperando que de entre los muertos nazca la luz a mi interrogante.

Al ingresar al camposanto, me cuestionaron esas inmensas puertas metálicas con sabor a eterna despedida, al igual que los viejos árboles que dan sombra a quienes ya no la necesitan.

Me topé con nichos y tumbas, antiguos y recientes, con flores frescas y marchitas, y, por supuesto, con cruces, de fierro y madera, que servían para portar la cédula de identidad de los que ya no la precisan. Fui revisando los nombres y encontré una verdadera mixtura de apellidos españoles, quechuas, aymaras y afros. Los Alcázar y Belmonte, mezclados con los Mamani y Condori. Los Lara y Cárdenas junto a los Pinedo y Barra.

Una junt’ucha de apellidos repartidos indiferentemente entre quienes prefirieron el frío cemento de un lujoso nicho y los que, en directo, sin intermediarios, devolvieron sus huesos a la madre tierra. Los muertos y sus apellidos complicaron más mi existencia. ¿Quién finalmente soy? La pregunta retumbaba en mi mente. ¿Soy español, criollo, quechua, aymara o afro?

Desilusionado, abandoné el cementerio y me dirigí nuevamente al Belén, a la cabecera de esa alfombra verde en la que probablemente fui engendrado, para continuar la búsqueda de una respuesta a mi pregunta.

Mirando desde ese lugar el sombrero del achachila mayor de los Yungas, el Uchumachi, me di cuenta de que los muertos me ayudaron a darme una respuesta. Soy un poco de ese todo que confluyó en este espacio. Soy un árbol con injertos español, criollo, aymara, quechua y afro. Es decir, soy yungueño.

El Mancebao

Irupana, agosto de 1994

martes, 7 de junio de 2011

Otra de verdes...


La fiesta de agosto, vista por el ojo crítico del "Loco" Suárez (hacer clic en la fotografía).

martes, 31 de mayo de 2011

Yoyi Pabón, porque la vida da vueltas


La vida da vueltas y rebota, como la pelota, pues. El irupaneño Jorge “Yoyi” Pabón lo vivió en carne propia o, mejor dicho, en pie propio. Comenzó en el fútbol rematando al arco y luego se dedicó a atajar los remates. No quedó ahí: De protestar las decisiones de los árbitros pasó a arbitrar partidos de fútbol.

Tenía 15 años cuando debutó con el "Millonarios", en el torneo local de Irupana. Era la época en que jugaba como "wing" o puntero, pero la suerte estaba echada, él nació para arquero.

El arquero del Millonarios, Alberto Orihuela, no llegó al partido que debía disputar el equipo, por lo que no hubo otra alternativa que meter en ese puesto a Jorge Pabón, que mostraba cierta habilidad para el puesto. "Me hice un partidazo", recuerda, al comentar que de allí en adelante se adueñó de los tres palos.

Eran los años en que Irupana tenía cuatro únicos equipos: Agustín Aspiazu, Atlético Irupana, Unión Obrera y Millonarios. "Yoyi" recuerda que se disputaban verdaderos partidazos, debido a la rivalidad existente entre los equipos. "A los del Millonarios nos tenían rabia, por que nos traíamos jugadores desde La Paz", sonríe.

De amateur a profesional

Su habilidad le convirtió rápidamente en arquero titular de la Selección de Irupana, con la que salió a disputar partidos tanto en Coroico como en La Chojlla. En ese centro minero le ofrecieron trabajo a cambio de que juegue en un equipo del lugar.

A los 15 días de su llegada estaba ya en la preselección de La Chojlla, que disputó el Campeonato Nacional Minero. El campamento, famoso por su buen equipo de fútbol, era constantemente visitado por equipos profesionales de la ciudad de La Paz, por lo que se constituía en una verdadera "vitrina" para los jugadores yungueños.

El "Northem Fútbol Club", que ese año había ascendido a la Primera, visitó La Chojlla y durante el partido se encontró con el "invencible" guardavallas Jorge Pabón. Con la fama ganada en ese partido, salió a La Paz en busca de alguna oportunidad que le permitiera ingresar al fútbol profesional.

Logró probarse en el Ingavi, en un partido frente a Litoral, como preliminar de un cotejo internacional que jugaban The Strongest y la Universidad Católica de Chile. "Era la primera vez que jugaba en el "Hernando Siles", con lleno completo y frente a jugadores de la Selección. Le hicieron dos goles y su actuación fue desastrosa, al frente tenía a delanteros de la talla de Halcón y Bravo.

Desilusionado, alistó su ropa para retornar a La Chojlla, pero antes de abordar el bus de retorno se encontró con el capitán del "Northem", quien le planteó la posibilidad de quedarse. En ese equipo militó tres años, formó parte de la preselección de La Paz, hasta que, en 1958, fue contratado por The Strongest.

Pabón tiene innumerables recuerdos en el Tigre. Uno especial es su convocatoria a la Preselección Nacional, con arqueros de la talla de Cobo, Álvarez y Lopez.

La que parecía una larga carrera futbolística fue abruptamente cortada cuando los dirigentes contrataron a Eustaquio Ortuño como arquero titular. "Yo me encontraba en mi mejor momento y él en su apogeo". Ese hecho lo llevó abandonar el fútbol profesional, tenía apenas 26 años.

De arquero a árbitro

Pero la vida no se detuvo, siguió dando vueltas, y rebotando. Es habitual que los jugadores se conviertan en entrenadores, él se hizo árbitro. Con más de 30 años, Pabón visitó a un amigo que trabajaba en la Asociación de Fútbol de La Paz. Allí se enteró que se realizaba un curso destinado a la formación de nuevos árbitros, en el que participó pese a que se había iniciado un mes antes.

"A los tres años ya era arbitro internacional", afirma, orgulloso de la carrera que le permitió continuar con la pasión de su vida, el fútbol. Dirigió muchos partidos de la Liga Profesional del Fútbol Boliviano y dos partidos internacionales de selecciones en la Copa Paz del Chaco, entre Bolivia y Paraguay.

Comenta desilusionado que también en el arbitraje hay "rosca" y que son pocos -más por "muñeca" que por méritos- los que pueden acceder a la insignia de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA).

Los inolvidables interyungueños

Entre sus mayores satisfacciones, está la de haber contribuido a que Irupana obtenga el Tri-Campeonato Interyungueño de Fútbol. Eran los años en que la población tenía una gran cantidad de jugadores en la Primera División paceña y, por lo mismo, una gran selección. Fue difícil reemplazar a Jorge Pabón en el arco titular de la selección de Irupana, pese a los años que llevaba encima.

Como arbitro, también colaboró con el último Campeonato Interyungueño realizado en Irupana. Asegura que está dispuesto a capacitar a los jóvenes que quieran formarse como árbitros de la Liga de la población.

De delantero a arquero y de futbolista a árbitro. No es fácil pasar a la acera de enfrente, a menos que en medio haya una pelota y dé vueltas. Como la vida, pues.

Irupana, agosto de 1994

lunes, 30 de mayo de 2011

Opinan los mudos...


A principios de los 90, los ex combatienes del Chaco que aún vivían en Irupana libraron su última batalla. Deseaban trasladar el busto a Rafael Pabón del parque de la zona que lleva el nombre del aviador a la plaza principal de la población. Misteriosamente, el busto desapareció de la noche a la mañana. Los vecinos del barrio Rafael Pabón se negaban a perder a su símbolo. El impasse no pasó desapercibido para el ojo crítico del "Loco" Suárez (hacer clic en la fotografía).

jueves, 26 de mayo de 2011

Una de verdes...


Seguimos con el humor del "Loco" Suárez, producido y publicado entre 1990 y 1991 (hacer clic en la fotografía).